Vigencia del pasaporte: Invierte en un nuevo pasaporte si está por vencer dentro de los próximos dos años. Emitir uno nuevo desde el extranjero es mucho más caro y puede demorar meses. Si no sabes cuándo regresarás, lo mejor es viajar con un pasaporte nuevo, especialmente si vas de mochilero; en un año pueden pasar miles de cosas y el viaje se puede ir alargando. Además, ten en cuenta que muchos países deniegan la entrada si al pasaporte le quedan menos de seis meses de vigencia.
Visados y permisos: Revisa si tus destinos exigen visado previo en embajada,
Visa on Arrival (VOA) o autorizaciones electrónicas. Las visas del primer grupo suelen tramitarse en tu país de residencia, así que comienza tu viaje con este permiso aprobado (revisando siempre su ventana de validez, que según el país puede ir desde 3 meses hasta un par de años desde su emisión).
Boletos de salida: Muchos países exigen un billete de salida para dejarte ingresar. Si viajas sin fecha fija, investiga cómo usar billetes de reserva temporal o utiliza plataformas de billetes de continuidad como
Proof of Onward, donde puedes comprar un pasaje aéreo verificable por unos 15 dólares.
Viaje con menores o familia: Si viajas con niños, gestiona con anticipación los permisos notariales de salida del país, certificados de nacimiento apostillados y autorizaciones de viaje. En algunos destinos exigen que el certificado de nacimiento esté en el idioma local; para evitar inconvenientes, haz una traducción notarial al inglés en tu país de residencia con timbre de agua, lo que te permitirá validarla en cualquier notaría a nivel mundial.