Cada niño es un mundo y todo va a depender de tu bebé, pero los siguientes consejos los recibí de otros viajeros experimentados y, de verdad, a nosotros nos ayudaron muchísimo:
- No lo subas al avión con hambre ni con el cansancio al límite: A diferencia de lo que uno podría creer, subir a un bebé cómodo, feliz y con energía para explorar lo que está pasando a su alrededor es la mejor manera de afrontar el vuelo. Quizás las primeras horas sean más agotadoras para ti, pero recuerda que nuestra energía como mamás es infinita y nosotras no lloramos en público cuando nos cansamos, ¡jeje!
- Desabrígalo lo más que puedas: Un bebé envuelto en mil capas de ropa y mantas va a llorar por pura incomodidad térmica. Lo mejor es dejarlo ligero (en polera y pañal es ideal), porque se va a mover, trepará por los asientos, querrá jugar con la mesa y saludará a los pasajeros. Si es un vuelo largo, querrá caminar y recorrer el avión constantemente; así que déjalo ser. Te aseguro que dormirá muchísimo mejor si está fresquito y cómodo.
- Controla tu propia energía (y respira profundo): Durante los primeros años, tu retoño regulará sus emociones a través de tu cuerpo y de lo que ve en tu rostro. Si estás estresada, tensa o con miedo, te aseguro que él lo sentirá y aumentan las posibilidades de que llore todo el vuelo. Si te dan miedo los despegues y los aterrizajes, intenta que vaya en brazos de tu acompañante. ¿Viajas sola? Te toca actuar. No es fácil, pero se puede: yo uso la risa y las canciones para disimular cuando me tirita la voz.
Mi experiencia real: Mi primer vuelo sola con Octavia fue una ruta brutal de 15 horas seguidas de avión, una escala de 8 horas en el aeropuerto y otro vuelo final de 10 horas para hacer el trayecto Chile - Canadá - Egipto. ¿Saben en qué único momento lloró? Cuando subimos al último avión, y fue pura y exclusivamente por cansancio; se quedó dormida antes de que terminara de sonar el mensaje de seguridad previo al despegue.
Al llegar a Egipto me asusté muchísimo porque su cuerpo estaba en un estado de letargo extremo. Compartí las historias del viaje en mis redes sociales y su pediatra me escribió de inmediato para transmitirme calma: era una reacción completamente normal tras un viaje tan largo. Nos tomó tres días enteros recuperar la energía. Ten esto muy presente si vas a viajar en tus vacaciones: no armes panoramas ni itinerarios pesados inmediatamente al llegar. Dedícate a descansar junto a tu hijo los primeros días, sobre todo si viajas con bebés menores de un año. El
jet lag infantil es real y el descanso es parte del viaje.